¿Qué pasará con COVID-19 al entrar la temporada de influenza?

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Traducido por Brett Snow y revisado por Nicole Coello

Read in English: What will happen when COVID-19 collides with flu season?

Expertos locales de salud recomiendan que todos reciban la vacuna de la gripe para este año, ya que los casos de COVID-19 aún siguen aumentando en Utah. (Ilustración fotográfica por Rebekah Baker/BYU Photo)

La actividad de influenza es baja en los Estados Unidos y globalmente, pero los expertos locales de salud se preocupan sobre cómo la temporada de influenza será afectada por COVID-19. 

El CDC publicó un reportaje el 18 de Septiembre diciendo que durante el Verano del 2020, hubo un número históricamente bajo de casos de gripe en los EEUU, y naciones en el hemisferio austral, como Australia y Chile, tuvieron una actividad baja de influenza durante su Invierno (Junio a Agosto). 

El CDC ha atribuido estos niveles bajos a los medios implementados para mitigar la transmisión de COVID-19 — como el usar la mascarilla, mantener una distancia de 2 metros y lavarse las manos con frecuencia. 

Pero como en el condado de Utah se ve un aumento significativo en los casos de COVID-19, Chantel Sloan, profesora de salud pública de BYU, explicó que es difícil predecir cómo será la temporada de influenza este año. 

“Normalmente, rastreamos lo que sucede en lugares como Australia durante su invierno para tener un indicador. Pero debido a que estaba en una cuarentena más estricta, la gente australiana no tuvo una grave temporada de gripe”, ella dijo. “No estamos seguros de cuán severa esta temporada de gripe vaya a ser”.

Profesor de biología de BYU, Brian Poole dijo que como influenza y COVID-19 son enfermedades respiratorias y se transmiten de manera similar, las áreas que tengan aumentos en casos de COVID-19 probablemente tendrán altos niveles de gripe. 

Poole dice que, aunque sea posible contraer gripe y COVID-19 a la vez, no es probable. Su preocupación principal es que la circulación de dos virus peligrosos a la vez ponga una presión  adicional en el sistema médico estadounidense. 

Sloan nota que históricamente, los profesionales de salud se han acostumbrado a tener un apogeo en el uso de hospitales durante la temporada de gripe y resfriados. 

“Normalmente, nos manejamos muy bien durante la temporada de gripe, a menos que sea una temporada resistente. Pero este año, nuestros recursos están muy gastados”, dijo Sloan. “Agregar la presión de la gripe a la que COVID-19 ya ha puesto en los hospitales no es una buena situación”.

Sloan comentó que podría imaginar varias situaciones tipo pesadilla, como que los hospitales no tengan un personal suficiente o que se acaben los suministros tales como los equipos protectores personales. 

“Eso pone muchísima presión en cada sector del sistema médico; desde suministros médicos, a pruebas, al tratamiento de clínica”, dijo Sloan.

Para prevenir esa tensión en el sistema médico, Sloan recomienda que la gente siga las mismas precauciones que se les ha dado para COVID-19 (quedarse en casa si está enfermo, usar mascarilla, lavarse las manos con frecuencia). Pero Sloan también recomienda que reciban la inyección para la gripe debido a que es sumamente importante. 

“Si hay una misma cantidad de enfermos con gripe este otoño que lo normal, entonces se llenarán los hospitales y no habrá espacio para las personas con COVID y viceversa”, comentó el Director Médico del Centro de Salud Estudiantil de BYU, Keith Willmore.  

Poole dijo que aunque la inyección no es tan eficaz como otras vacunas debido a que el virus de influenza muta rápidamente, lo cual causa la creación de una vacuna diferente cada año, la vacuna todavía puede hacer una gran diferencia. Si alguien recibe la inyección para la gripe y aun contrae la gripe, Poole dijo, la inyección reduce el riesgo de muerte por lo menos por mitad y es menos probable que se propague a otras personas. 

Willmore dijo que aunque los jóvenes estudiantes universitarios son menos probables a ser admitidos al hospital por la gripe, la inyección ayuda a proteger a otras personas que corren un alto riesgo, como los ancianos o gente con otros problemas de salud. 

Si alguien está en cuarentena porque tienen COVID-19 o han sido expuestos al COVID-19, Willmore dijo que deberían esperar hasta que termine la cuarentena para recibir la vacuna para la gripe. Esto es para prevenir que se enfermen los que trabajan en el sistema médico y porque no se sabe lo que pasaría si una persona con un caso activo de COVID-19 recibe la inyección para la gripe. 

“Lo más probable es que habrá una gran preocupación porque la inyección es una vacuna inactivada — no es un virus vivo, sino uno muerto. Pero no sabemos si eso sería peligroso para el paciente”, explicó Willmore.

Willmore dijo que a los estudiantes y personal de BYU a los cuales les gustaría recibir la inyección para la gripe, se les puede dar en el Dispensario de inyecciones para la gripe del Centro de Salud Estudiantil de BYU, el cual estará disponible desde el 28 de septiembre hasta el 2 de octubre.

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