Estudiantes de BYU de alto riesgo médico se preocupan por el semestre de otoño

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Read in English: Medically high-risk BYU students concerned for Fall Semester

Traducido por Cas Kersten y revisado por Oscar Contreras

Al acercarse el semestre de otoño, los estudiantes de BYU que están inmunocomprometidos o que tienen un alto riesgo de contraer el COVID-19 tienen unas preocupaciones muy únicas.  

BYU declaró en su página web dedicada al COVID-19 que “se les recomienda a los estudiantes de BYU en categorías de alto riesgo, incluso los adultos mayores y aquellos que están inmunocomprometidos, no estar en el campus durante el semestre de otoño de 2020”. 

A pesar de no venir al campus, los estudiantes de alto riesgo de contraer el COVID-19 tienen otras preocupaciones en cuanto al próximo semestre. 

Kylie Clauson, estudiante de último año, tiene endometriosis y se quedará en Carolina del Norte con su esposo durante el semestre de otoño. (Kylie Clauson)

Kylie Clauson, estudiante de último año, fue diagnosticada con endometriosis en el año 2019. Según la Oficina de Salud de la Mujer, la endometriosis “ocurre cuando un tejido similar al revestimiento del útero (matriz) crece fuera del útero”.

Aunque la endometriosis no es una inmunodeficiencia, Clauson dijo que aún pone en riesgo a su sistema inmunológico y la hace más susceptible a los virus y al desarrollo de otras enfermedades inmunocomprometidas en el futuro.

Clauson se mudó a Carolina del Norte con su esposo una vez que comenzó la pandemia. Tuvo que adaptarse rápidamente a tomar sus clases en línea después de la mudanza y continuará tomándolas así durante todo el semestre de otoño en Carolina del Norte. 

“Estoy feliz de tener tantas opciones para tomar clases durante mi estadía en Carolina del Norte, ya que estaremos aquí por el futuro previsible”, dijo. 

Clauson dijo que su única preocupación es la disponibilidad de recursos para los estudiantes que viven lejos. “Espero que los profesores reciban la capacitación y los recursos adecuados para que las clases en línea sean más fluidas y educativas”. 

Sarah Polhill, estudiante de posgrado, ha estado tomando medicamentos inmunosupresores para la artritis desde los 15 años. El medicamento calma su sistema inmunológico para que no ataque sus articulaciones, pero también debilita su sistema inmunológico. 

“Mi enfermedad crónica, que, para ser honesta, puede ser insoportablemente dolorosa y limitante a veces, fue desencadenada por la captura de un virus”, explicó. “Por eso me tomo en serio el COVID-19”.

Polhill dijo que se siente aliviada de que su programa de maestría haya sido planeado para estar completamente en línea para el otoño, y está agradecida por las opciones que BYU le ha brindado. 

Sarah Polhill, del lado derecho, ha estado tomando medicamentos inmunosupresores para la artritis que reducen su sistema inmunológico. Le preocupa que su esposo Peter, del lado izquierdo, tenga que ir al campus para asistir a sus clases. (Sarah Polhill) 

Su única preocupación es la posibilidad de que su esposo tenga que ir al campus. 

“Tiene tres clases que necesita tomar para graduarse a tiempo que no se ofrecen de ningún formato en línea”, dijo. 

Cuando Polhill visitó recientemente el campus, estaba casi vacío. Después de que alguien se acercó a 2 pies de ella sin una máscara, fue una pequeña llamada de atención para ella sobre cómo podría ser el semestre de otoño. 

“El campus es un epicentro de gérmenes”, comentó. “Tienes que tocar puertas que miles de personas han tocado cada día y las personas están a menos de 6 pies de ti todo el tiempo”.

Su esposo, Peter, contactó a tres profesores de los departamentos que no ofrecen clases en línea y solo dos de los tres respondieron. Los dos profesores acordaron hacer excepciones individuales para que él tome las clases de forma remota.

Polhill reconoce los riesgos de que su esposo vaya al campus si es necesario. “Será cuidadoso, por supuesto, pero esta es una situación en la que, desafortunadamente, tienes que confiar en que otros hagan su parte”. 

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