COVID-19 ha arrojado luz sobre la falta del cuidado infantil en BYU

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Traducido por Nicole Coello y revisado por Maricielo Saldarriaga

Read in English: Cultural changes may move BYU closer to considering childcare

Vistiendo las togas de graduación, Justin y Janae Ricks sostienen a su hija, Blakely, mientras posan frente al edificio Maeser en BYU (Janae Ricks). 

Nota del editor: Durante el invierno del 2020, estudiantes de periodismo examinaron varios problemas sociales que impactan directamente a la comunidad de BYU debido a que “El mundo es nuestro campus”. Esta historia es parte de una serie de historias llamada “El mundo conoce nuestro campus”. 

Victoria Rosa, una graduada de la promoción del 2019 en BYU, quien estudió educación primaria, encontró difícil el cuidar de su hija mientras asistía a la escuela. Con un esposo que trabajaba tiempo completo y tomaba clases en Salt Lake, Rosa y su hija no lo veían a menudo durante el día. 

Mateus y Victoria Rosa se toman una foto en campus mientras sostienen a su hija, Gabriela (Victoria Rosa).

“El no llegaba a casa hasta las 8 o 9 cada noche, ya que él estaba trabajando muy duro”, dijo Rosa. 

Rosa y su esposo, Mateus Rosa, son dos de los muchos estudiantes y anteriores estudiantes que han tenido que balancear el cuidar de sus hijos y tomar clases en BYU – una universidad que a diferencia de otras, carece de servicios para el cuidado de los niños. 

“Yo creo que es absurdo que BYU no tenga nada cuando, como miembros de la Iglesia de Jesucristo, nos han alentado a que formemos familias y a que continuemos nuestra educación y estudios”, dijo Rosa. “Pero creo que no tenemos apoyo en eso”. 

A diferencia de BYU, UVU ofrece cuidado de los niños para los estudiantes. A través de su programa Wee Care, la universidad ofrece cuidado para niños de seis semanas a doce años de edad. Es importante notar que debido al COVID-19 estos servicios están temporalmente cerrados. 

Un acto de equilibrio

Programas para el cuidado de los niños hacen posible que los estudiantes como Rosa puedan asistir a sus clases sin la distracción de un niño en el aula de clases. Rosa no ve la hora de poder hacer uso de los servicios de cuidado infantil, ya que su esposo pronto asistirá a UVU.

Ella dijo que aun cuando en BYU la mayoría de sus maestros estaban bien con que trajera a su bebé. No obstante, había un maestro en particular que fue estricto. 

“Esto fue de hecho muy triste. Yo nunca perdí clase”, comentó Rosa. “Hubo un día en el cual la niñera estaba enferma y no podía cuidarla, y yo no pude ir a clase ese día porque no podía traerla esa sola vez. Así que eso fue difícil para mi”. 

Aunque Rosa dijo que había maestros en su especialidad de educación primaria que estaban en contra de tener niños en el aula de clases, todos sus compañeros tenían diferentes opiniones al respecto. 

“Como futuros maestros todos ellos aman a los niños y a ninguno le importaba si teníamos a nuestros niños pequeños en el aula de clases. Porque de cualquier manera  eso es como los salones de escuela primaria son”, dijo Rosa. 

Asimismo, Janae Ricks, una graduada de la promoción del 2019 quien también se especializó en educación primaria, dijo que hubo momentos en los cuales trajo a su hija a clases. Sin embargo, se mostró empatía porque algunos maestros desalientan a los estudiantes a traer a sus niños al aula. 

A diferencia de muchos estudiantes en campus, Ricks y su esposo pudieron arreglar sus horarios para que así pudieran tomar turnos cuidando de su hija. Ricks dijo que la flexibilidad del horario de su esposo fue un beneficio formidable para ellos. Ella está consciente que muchos de sus amigos no tuvieron ese lujo. 

“Viendo algunos de mis amigos quienes también tuvieron hijos y sus diferentes situaciones, esto ha sido tan difícil para ellos”, dijo Ricks. 

Encontrando los recursos 

Durante el semestre de invierno del 2020 y antes de COVID-19, la amiga de Ricks, Rosa buscó maneras de comunicar la necesidad del servicio de cuidados infantiles en el campus. Como co-presidenta de Madres Estudiantes de BYU, ella y otras madres crearon una hoja de cálculo para ayudarse entre sí a coordinar el cuidado de los hijos de las otras. Al final, esto no resultó. 

“Todas tenían clases al mismo tiempo, así que esto lo hizo algo imposible”, dijo Rosa. 

Miembros del club de las Madres Estudiantes de BYU no son las únicas buscando el ayudar estudiantes a encontrar cuidado infantil. Una encuesta sobre la necesidad de ayuda con cuidado infantil estaba en marcha en el campus antes de que el COVID-19 enviará a los estudiantes, la facultad y al personal a casa para estudiar y trabajar. 

La Facultad del Consejo Consultivo en campus ha mostrado interés en el tema. Profesores como Eva Witesman y Eric Huntsman, co-consejeros del FCC (Facultad del Consejo Consultivo, ‘FAC’ en inglés), compartieron la preocupación que tienen por los estudiantes de BYU. 

“Mientras la Facultad del Consejo Consultivo presenta propuestas sobre los intereses facultativos, debido a nuestra real preocupación por nuestros estudiantes, los problemas que surgen tienen que ver con nuestros estudiantes y su bienestar”. 

Aunque, debido a que FCC está a cargo de la facultad más que de los estudiantes, esta vino con un plan para trabajar con aquellos que trabajan directamente con el cuerpo estudiantil. 

“La manera en la cual dividimos el trabajo fue que el Consejo Consultivo Estudiantil iba a recolectar datos de las necesidades e intereses de los estudiantes”, dijeron Witesman y Huntsman. “Y la Facultad del Consejo Consultivo se enfocaría en las necesidades de la facultad (y del personal)”. 

La FCC recientemente distribuyó una encuesta en las necesidades de cuidado infantil de la facultad. El Comité está analizando los datos y usará los resultados para enviar una propuesta a la administración. Debido al COVID-19, el envío de la propuesta y la publicación de los datos será pospuesta. 

“Si seguimos adelante con nuestra vieja línea de tiempo, sentimos que eso representaría una desventaja para nuestras propuestas”, dijeron Witesman y Huntsman. “De acuerdo a los procedimientos del FCC, una vez que enviemos una propuesta a la administración, ellos tendrán un tiempo limitado en el cual tendrán que responder”.

Ellos estuvieron de acuerdo en que el traer cuidado infantil al campus tiene sus dificultades y que aquellas dificultades no son nuevas. Dos de esas dificultades son el costo y las obligaciones que proceden al ofrecer ese servicio. 

“Esas son dificultades comprensivas para una universidad, y apreciamos que la administración está dispuesta a explorar este problema con nosotros”, dijeron los profesores. 

Paul Behrmann, Director de la Oficina de Presupuesto, dijo que la disponibilidad de espacio necesita ser considerada, asimismo como la del presupuesto continuó para estos servicios. 

“Ya que estos servicios requerirán un presupuesto continuó la Oficina de Presupuesto no tendría muchas alternativas para recomendar”, dijo Behrmann. “Es seguro que nosotros tendríamos que recomendar que esto sea una solicitud de recursos adicionales de nuestra organización patrocinadora. Lo cual significa que este requerimiento debería ser consultado por la Iglesia y frente a otra de las demás necesidades de fondos”. 

Con el COVID-19 forzando a muchos profesores y administradores a trabajar desde casa, algunos de ellos por primera vez que tienen niños pequeños, están experimentando lo que es trabajar mientras simultáneamente toman el cuidado de sus familias.

Witesman dijo que como madre trabajadora y alguien que alguna vez fue una madre estudiante, ella puede relacionarse con lo que un joven estudiante experimenta hoy en día. Ella recalca que en naturaleza sus comentarios son personales y no representan la opinión del FCC. 

“Tengo fuertes recuerdos en los cuales me sentaba afuera de la puerta del aula dando de lactar a mi hija para así no perderme de lo que estaba pasando en clase, pero no sintiéndome cómoda llevándola dentro del aula”, dijo Witesman.

“Durante los pasados diecisiete años, he escrito por lo menos una parte de cada papel con una mano porque estaba sosteniendo a una niña con la otra. Así que entiendo perfectamente lo que es tratar de coordinar la vida familiar con la vida académica en una manera que es placentera para nuestro Padre Celestial y que es acorde con todas las distintas demandas y prioridades que vienen con el flujo y la corriente de un semestre”.

Witesman dijo que a pesar de que ella entiende por lo que los padres estudiantes están pasando, otros familiares con estas circunstancias menores pueden haber incrementado su nivel de entendimiento después de haber lidiado con los cambios de vida temporales impuestos por COVID-19.

“Creo que esta experiencia ha sido un buen recordatorio de lo que es para los miembros de nuestra comunidad en campus tratar de activamente integrar sus identidades parentales con sus identidades académicas”, dijo Witesman. “Me ha dado un profundo sentido de conexión con todos mis estudiantes, incluyendo los padres estudiantes, ya que todos estamos enfrentando un desafío mucho más grande que nosotros, y todos estamos en esto juntos”. 

Los representantes en el Laboratorio de Estudios de Niños y la Familia en BYU, quienes ofrecen un laboratorio experimental de cuidado infantil para los niños de algunos de los empleados como parte de su programa académico, han rechazado comentar sobre la disponibilidad del cuidado infantil en campus.

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