‘ICE’ pone de cabeza la vida de los estudiantes internacionales de BYU

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Read in English: ICE turns BYU international students’ lives upside down

Traducido por Nicole Coello y revisado por Diego Calderón

Melina Gálvez, una estudiante internacional de Guatemala, ha pasado la semana pasada preocupándose sobre su futuro. “Puede que la vida que tengo en los Estados Unidos se acabe en un par de semanas”.

Es una realidad que ella y 1.3 millones de estudiantes internacionales en los Estados Unidos están enfrentando luego de que la oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos anunciara que los estudiantes internacionales serían forzados a abandonar los Estados Unidos, o a transferirse a otra universidad si sus universidades optan por tener clases a distancia en el semestre de otoño. 

ICE usualmente prohíbe que los estudiantes internacionales tomen más de una clase en línea, pero hizo una excepción en Marzo debido a que los campus a través del país cerraron debido a la pandemia. 

ICE anuló ese cambio el 6 de julio, anunciando que los estudiantes deben tomar clases en persona o sufrir consecuencias legales tales como la deportación. Los estudiantes que ahora no se encuentran en el país no tendrán permiso para ingresar a los Estados Unidos si sus universidades deciden adaptarse completamente en línea. ICE anunció que los estudiantes podrían optar por la transferencia de universidades como una alternativa; sin embargo, las opciones podrían ser limitadas debido a que la fecha límite para transferirse de muchas escuelas ya ha pasado. 

Harvard y M.I.T. denunciaron a la administración de Trump en la corte general el 8 de julio debido a las reglas de ICE. Su caso busca una orden de restricción que evitaría que el gobierno haga cumplir estas reglas. Hasta entonces, las universidades tienen hasta el 15 de julio para decidir si se adaptarán completamente en línea o no, este semestre de otoño, acorde con Inside Higher Education (El Centro de la Educación Mayor). 

El presidente Donald Trump ha enfatizado repetidamente que las escuelas deben reabrir en el otoño, y que las pautas de ICE se han puesto para una mayor presión sobre las universidades para que se alineen.

Un oficial de la oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) mira hacia abajo durante una operación en Escondido, California en 2019. ICE recientemente reveló pautas diciendo que los estudiantes internacionales serán forzados a abandonar los Estados Unidos o a transferirse a otra universidad si sus universidades ofrecen cursos completamente en línea este otoño. (AP Photo/Gregory Bull)

Las pautas de ICE también ofrecen una condición que indica que los estudiantes deberán dejar el país si sus universidades empiezan el semestre en persona pero luego deciden cambiar a clases en línea. No está claro si eso significa que los casi 1,300 estudiantes internacionales de BYU tendrán que irse cuando las clases pasen a ser en línea después del día de acción de gracias. 

“Esta semana ha puesto nuestro mundo de cabeza”, expresó el director de los Servicios Internacionales, Sam Brown, en un correo a El Universe, declarando que no tenía tiempo para responder preguntas sobre cómo las reglas de ICE afectarán a los estudiantes internacionales de BYU. “Estamos descifrando muchas cosas”. 

Encontrando soluciones para los estudiantes

Servicios Internacionales envió un correo el 7 de julio informando a los estudiantes internacionales de que se estaban reuniendo con la universidad, el gobierno y representantes legales para determinar el curso de acción a seguir. “Pedimos paciencia, sabemos que es difícil debido a cuan impactante esto puede ser para ustedes”, se lee en el correo. 

Para Gálvez, el correo y la publicación de Instagram de BYU fueron de consolación después de haber leído comentarios xenófobos en contra de los estudiantes internacionales después de que el anuncio de ICE la haya conducido a las lágrimas. 

“Me sentí muy apoyada”, dijo ella. “Sentí que bueno, la gente quiere botarnos, pero me siento querida”. Sin embargo, ella está asustada de que la universidad no pueda hacer nada para apoyar a los estudiantes internacionales. “Es tan difícil desde el punto de una universidad el pelear con una institución tan grande como lo es ICE; ellos son muy, muy poderosos”. 

Gálvez planea casarse en septiembre y comenzar el proceso para obtener una tarjeta verde. En general, salir de los Estados Unidos durante este proceso da como resultado la cancelación de la solicitud de la tarjeta verde, lo que obliga al solicitante a volver a solicitarla en el futuro. Esto significa que si Gálvez se ve obligada a abandonar los Estados Unidos durante el semestre de otoño, es posible que se vea obligada a reiniciar el proceso de la tarjeta verde además de ser separada de su esposo.

Ella dijo que una de las cosas que le brinda esperanza es el apoyo que ha visto de parte de los estudiantes nativos del país. “Están siendo nuestras voces ya que nosotros literalmente no tenemos una en este país”. 

Estudiantes como Taylor Munlin han usado sus redes sociales para concientizar los problemas que se están enfrentando los estudiantes internacionales y llegar a posibles soluciones. 

“Cuando comencé a darme cuenta que se trataba de mis amigos en BYU — gente con la que me sentaba en clase, gente que está realmente involucrada en actividades del campus conmigo”, explicó Munlin, “realmente me molesto”. 

Ella y otros estudiantes han elevado la concientización sobre las dificultades por las cuales algunos de los estudiantes internacionales están pasando, especialmente los estudiantes de primer año que tienen fechas lejanas para añadir clases en persona. El producto más palpable de sus esfuerzos es un documento Word en Google, en la cual enlistan casi 40 clases híbridas y presenciales que los estudiantes internacionales podrían tomar, asimismo como la información de contacto de profesores que han expresado que trabajarán con estudiantes internacionales en persona. 

Amanda Galán Vintimilla, una estudiante de tercer año en la carrera de estudios latinoamericanos proveniente de Ecuador, tuvo problemas al tratar de entrar a las clases en persona que necesitaba. Aunque muchos de los profesores estaban inadvertidos de la situación actual de los estudiantes internacionales, muchos fueron comprensivos y le permitieron registrarse en sus clases en persona. 

Aunque muchos de los estudiantes en las universidades híbridas pueden tomar más de tres créditos en línea mientras puedan verificar que no todas sus clases son en línea, Galán dijo que escogió las clases en persona donde más se le fue posible “por si acaso”.

Servicios Internacionales anunció más pautas para los estudiantes internacionales la tarde del viernes, declarando que ellos solo necesitan tener una clase en persona, o una clase “en el salón”, o “combinada” para mantener su estado de visa. Servicios Internacionales dijo que el tiempo que los estudiantes son requeridos a estar cara a cara no está estipulado en las pautas de ICE, así que la facultad tendrá la libertad de tomar sus propias decisiones en cuanto al tiempo de sus clases individuales.

Servicios Internacionales recomendó que los estudiantes internacionales que están inmunocomprometidos aun tomen clases en persona pero que hablen con sus maestros y “discutan maneras en las cuales mantenerse sanos y protegidos”. 

La carga emocional, física y financiera

Ernesto Valencia, un estudiante de primer año proveniente de El Salvador, ha añadido solicitudes para registrarse a clases en persona, pero no sabrá si fue aceptado o no en esas clases hasta la tercera semana de julio. 

Aunque su preocupación principal tiene que ver con las logísticas del viaje que tendrá que hacer si le tocara regresarse a El Salvador después del día de acción de gracias. El Salvador cerró su único aeropuerto en el país hasta el 6 de agosto, y Valencia escuchó que este se cerrará de nuevo si hay un incremento en los casos de COVID-19. 

“Tendré que comprar un boleto para irme a otro país y pagar para quedarme en un hotel y eso es un montón de dinero que no tengo”, dijo él. 

Aplazar un semestre también traería costos adicionales ya que él necesitaría volver a pagar el costo de 350 dólares para SEVIS — pago requerido de los estudiantes internacionales adicionales a otros pagos del visado — ya que él habría de estar fuera de los Estados Unidos por más de cinco meses. A esto también se le adicionaría un papeleo extra y posiblemente la re-aplicación al I-20, un documento multiuso que permite a los estudiantes internacionales el ingreso a los Estados Unidos

“Desde que las pautas de ICE fueron publicadas, me he estado sintiendo extra-abrumado y estresado”, comentó Valencia. “Hay tantos factores que tengo que tomar en consideración”. 

Las diferentes zonas de horario están entre los desafíos que los estudiantes internacionales están enfrentando. Margaux Lechner-Plazy, una estudiante de finanzas proveniente de Alemania, programó tomar la mayoría de sus clases en vivo y a distancia, lo cual significaría que debe estar en Zoom al mismo tiempo que sus compañeros estadounidenses.

“Con 17 créditos, una pasantía y una diferencia de horario de 8 horas, estaré tomando la mayoría de mis clases en el medio de la noche”, explicó ella. 

Ethan Kitsell, estudiante de la carrera de lingüística alemana, tuvo que lidiar con la dificultad de tomar clases en vivo con una diferencia de horario de 7 horas luego de haber regresado al Reino Unido en marzo cuando las clases se trasladaron en línea durante el término del semestre de primavera. 

“El tiempo en el que los miembros de mi familia terminaban con sus días laborales era exactamente el tiempo en el que necesitaba conectarme, lo cual impedía mi habilidad de socializar y pasar tiempo con mi familia y visitar amistades cuando podía”, comentó él. 

Lechner-Plazy está preocupada sobre si es que las pautas de ICE impactarán su habilidad de graduarse en abril y de recibir una Capacitación Opcional de Entrenamiento de Práctica (OPT), una autorización de empleo temporal, la cual le permite a los estudiantes internacionales el permanecer un año después de graduarse para trabajar en el país. 

“El anuncio de ICE fue muy desalentador porque los estudiantes internacionales vienen al país porque quieren estar aquí. Nunca se siente bien el saber que el país que escogiste y por el cual trabajaste tan duro para migrar legalmente no te quiere aquí”, aseguró ella. 

Elena Deighton es una estudiante de publicidad en tercer año proveniente de Londres. La posición de ICE me ha “hecho perder un poco de fe en América. Los estudiantes internacionales no somos peones que ellos pueden usar. Somos gente trabajadora que merece el mismo respeto que se le es ofrecido a los ciudadanos”, dijo ella. “Es agotador el estar tan emocionalmente involucrado con un país que te trata como si fueras reemplazable”. 

Ella también está asustada de que las pautas puedan alargar el tiempo de graduación debido a que la mayoría de las clases requeridas para su carrera son a distancia. El añadir un semestre más requeriría el tener que extender su visa, pero ella expresó la preocupación de que ICE también puede negar su solicitud de extensión de visa, lo que haría imposible que ella termine con su licenciatura. 

Christian Metzner, ex-representante de Servicios Internacioales para Estudiantes en el Consejo Asesor Estudiantil, dijo que uno de los mayores problemas para estudiantes internacionales es la falta de recursos. Pues, si se les es requerido el dejar el país, esto incluye la falta de conexiones estables de internet, acceso a estudios de grupo en persona o virtuales, sesiones con asistentes de profesores y recursos de la biblioteca. 

La estudiante de segundo año en la carrera de ingeniería química, Sara Ahmad, solo tendría acceso a electricidad por tres horas si se le es requerido regresar a Siria. “Ni siquiera se me sería posible el asistir a las clases en Zoom ni el hacer mi tarea y los exámenes en línea”.

Metzner también describió la “inmensa tensión financiera” que las regulaciones podrían ocasionar para los estudiantes internacionales quienes tendrían que comprar boletos para vuelos internacionales, pagar para guardar sus pertenencias en los Estados Unidos y lidiar con el contrato de vivienda que no están usando asimismo como encontrar vivienda en sus países. 

Si los estudiantes tienen un trabajo en campus, ellos también se verán afectados financieramente si su jefe no es capaz de proveer una manera para cumplir su trabajo a distancia, algo que Kitsell dijo “seria una patada aún mayor en los dientes”. 

All of these factors would be a heavy burden under normal circumstances, but international students are dealing with them on top of the stressors of the COVID-19 pandemic.

Metzner, planea quedarse en Alemania por el semestre de otoño. “Se siente mucho más seguro aquí”, comentó él. 

Kitsell está debatiéndo entre quedarse en casa en el Reino Unido, donde dice que no tendría que preocuparse mucho por el cuidado de la salud debido al sistema universal de salud de su país. También dice que el viajar de regreso a los Estados Unidos solo para tener que recoger sus cosas y viajar de regreso tres meses después no tiene mucho sentido. 

Pero como muchos otros estudiantes internacionales, él está tratando de ser paciente hasta que BYU pueda ofrecer detalles más concretos. 

“No le veo mucho sentido el estresarme tanto sabiendo que no hay mucho que pueda hacer para controlarlo”, dijo Kitsell. “Lo mejor que puedo hacer ahora es seguir haciendo lo que estoy haciendo, seguir planeando como que si pudiera regresar al campus en septiembre, y a esperar por lo mejor”. 

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