Los estudiantes internacionales de BYU enfrentan dificultades durante la pandemia

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Traducido por Emily Hoy y revisado por Jair Barberan

El COVID-19 está afectando a más de 1,000 estudiantes internacionales de BYU que no pueden regresar a sus hogares debido a las regulaciones de viaje de sus países.

Los funcionarios estadounidenses también han implementado algunas regulaciones para detener la propagación masiva del COVID-19, algunas de las cuales han impactado a los estudiantes internacionales de BYU.

BYU tiene estudiantes internacionales de diferentes países, cada uno de los cuales está respondiendo al COVID-19 en diferentes maneras. Por ejemplo,  varios países como España, Perú y Canadá han cerrado sus fronteras por tierra, aire y mar. Sin embargo, en países como México, las fronteras aún están abiertas. En otros países, como Perú, los individuos deben pasar por una cuarentena de 15 días tan pronto como pongan el pie en el país.

Junto con esas restricciones, algunos estudiantes internacionales no se sienten apoyados y han denunciado que enfrentan racismo en las redes sociales.

Helena He, una estudiante de genética y biotecnología de Guangzhou, China, ha visto cómo la comunidad asiática ha sido afectada desde las primeras etapas del COVID-19 en Asia. Dijo que antes de que los del CCPEEU (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) ordenaran el uso de mascarillas faciales, había personas asiático-estadounidenses que no querían usarlas en público porque temían discriminación. 

“He experimentado con la discriminación en línea”, comentó He. “En la comunidad, he escuchado como algunas personas dirigen comentarios racistas hacia nosotros”.

Para He, el COVID-19 no solo la ha afectado en Provo, pero también ha afectado a su familia en China.

“Mi familia todavía está en China. Pero mi padre todavía está (atrapado) en su ciudad natal, Hubei, donde comenzó el brote”, dijo la estudiante. “Afortunadamente, estoy bien. La comunidad china está muy consciente de la situación y nos sentimos involucrados. Nos estamos asegurando de que los estudiantes tengan suficientes suministros, por lo que, en ese sentido, estamos tratando de cuidar a nuestros estudiantes”.

Mas de 70 banderas de países diferentes cuelgan en el Wilkinson Student Center de BYU. (Preston Crawley)

Muchos estudiantes internacionales están luchando con sus trámites de visas estudiantiles. Muchos de ellos necesitan obtener una nueva visa estudiantil antes de que expire, pero debido a las regulaciones de sus países, es imposible viajar sin restricciones. Además, algunos temen si se les será permitido entrar en su país de origen.

Israel Selway, una estudiante de arte originaria de Londres, y su familia, han estado viviendo en Canadá por un tiempo, a pesar de que es ciudadana inglesa. Selway, quien es la presidenta del club de mujeres de color, dijo que el COVID-19 está poniendo en peligro su estatus como estudiante internacional, al igual, que su estatus como residente canadiense.

Para Selway, su residencia canadiense y su visa estudiantil vencen pronto. Por lo tanto, ella necesita salir del país para emitir su visa.

“Pero si me voy (de los EE. UU.) y regreso, ellos (los EE. UU.) verán que la visa es de Canadá y mi I-20 es de Inglaterra, pero ya no soy residente de Canadá. Pensarán, ‘¿Qué está pasando?’ ”, argumentó Selway.

Debido a que las fronteras de Canadá están cerradas para los que no sean ciudadanos canadienses, es difícil para Selway irse a casa y resolver la situación de su visa. Si viaja a Inglaterra para emitir su visa, no podrá regresar a los Estados Unidos o Canadá debido a las regulaciones migratorias debido al COVID-19.

Además, todavía hay estudiantes internacionales trabajando en el campus que han visto una reducción en sus horas de trabajo, lo cual ha creado problemas financieros. En muchos casos, los estudiantes dependen de su trabajo en el campus como fuente de ingresos que les permite vivir en Provo.

“Para los estudiantes internacionales que se quedan aquí, la principal preocupación es nuestro trabajo. Nos reducen las horas o perdemos nuestros trabajos. Sin ese apoyo, no puedes pagar los comestibles, el alquiler y otros gastos”, dijo Selway. 

Hay algunos estudiantes internacionales que se abstuvieron de tomar clases este semestre para que puedan completar trámites de visa en su país de origen para poder ir a sus misiones. 

Gabriela Jacinto, una estudiante de psicología de Perú, dijo que el COVID-19 cambió sus planes para servir en una misión.

Fue llamada a servir en Taiwán. En su llamamiento misional, a Jacinto le dijeron que se reportara al CCM de Provo el 8 de abril. Aunque está en Lima, Perú, el brote significa que sus planes siguen siendo inciertos porque ni siquiera puede salir de su casa para terminar su trámite de visa para su misión.

“No me inscribi a clases este semestre porque necesitaba hacer tramites de visa para mi misión en Perú”, comentó Jacinto. “Y me está afectando porque no puedo irme a la misión, y tampoco puedo tomar ninguna clase en BYU”.

Otros estudiantes tienen que organizar planes de boda y misión, y otros no pueden visitar a sus familias.

Mia Lau, graduada de neurociencia en el 2020 y procedente de Hong Kong, dijo que el COVID-19 cambió los planes de ella y su familia.

“No volveremos porque mi hermana gemela se va a casar aquí. Me estoy graduando, así que estoy solicitando mi CPO (Capacitación Práctica Opcional, un período de un año durante el cual un estudiante internacional puede buscar un trabajo) y entonces no puedo irme”, dijo Lau. 

Lau explicó que sabía más acerca de estos ajustes porque el gobierno de Hong Kong tomó medidas desde el principio para mantener seguros a sus ciudadanos.

“Prohibieron las escuelas. Todos tenían que trabajar desde casa”, comentó Lau. “Usan tu celular para rastrear dónde estás. Debes actualizar al gobierno, donde estás de vez en cuando y se asegurarán de que estés en cuarentena durante unas dos semanas antes de que vuelvas a salir en público”.

Hay otros casos en los que los estudiantes no pueden ir a casa con sus familias, ni sus familias pueden venir a los Estados Unidos para visitarlos.

Rachel Tuttle, estudiante de psicología en neurociencia en BYU, es una ciudadana estadounidense quien pasó la mayor parte de su vida fuera de los estados en diferentes países como Colombia, Israel y Honduras. Su familia vive actualmente en Madrid, España.

Tuttle explicó que en España los restaurantes, las escuelas y las universidades están cerrados. Además, las fronteras de España actualmente no admiten viajeros sin un permiso especial del gobierno.

“Estoy muy celosa de las personas que pueden conducir hasta sus casas”, dijo Tuttle. “He tenido un semestre muy duro y con todo lo que sucedió, realmente quería ver a mi familia, y ahora no puedo”.

Amanda Galán, estudiante de estudios latinoamericanos procedente de Ecuador, no puede visitar a su familia porque las fronteras del país están cerradas.  

“En Ecuador, el COVID-19 está creciendo más rápido que en cualquier otro país de Sudamérica. El presidente, Lenín Moreno, ya cerró las fronteras por tierra, mar y aire”, aseguró Galán. “No tengo la opción de irme a casa, o que mis padres vengan a visitarme. Tampoco tengo familia aquí. Es difícil”.

En contraste, a Regina García, una estudiante de enseñanza de español de León, México, le resulta más fácil hacer frente a la pandemia porque tiene familia cerca.

“Afortunadamente para mí, tuve la oportunidad de tener familia cerca, pero muchos de mis amigos ya se fueron”, dijo García.

Todavía hay estudiantes internacionales de BYU que ven los efectos del COVID-19 de manera positiva.

Vibalia Raj, una estudiante de biodiversidad y conservación de Bangalore, India, ha sido afectada porque no puede viajar a India para ver a su familia. Ella dijo que ve el COVID-19 como una oportunidad para crecer.

“Es importante que la gente entienda que viajar, lo va a propagar más. Quédate donde estás, mantente a salvo”, comentó Raj. “Especialmente para las personas que son extrovertidas, como yo, es realmente difícil, porque necesitas personas a tu alrededor. Pero ahora, estas manteniendo el distanciamiento social”.

Para Raj, pasar tiempo en casa puede ser una gran excusa para ver la vida con más optimismo.

“Siento que este es el mejor momento para explorar más de uno mismo porque en este punto estás restringido a hacer algo que siempre has estado haciendo. Tienes que tomarlo positivamente, siempre hay algo nuevo que nunca has intentado”, dijo Raj.

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