Estudiantes de BYU reflexionan sobre los “muy necesarios” fondos de alivio del COVID

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Traducido por Cas Kersten y revisado por Oscar Contreras.

Read in English: BYU students reflect on ‘much needed’ COVID relief funds

Estudiantes de BYU pasan por la Biblioteca Harold B. Lee el primer día del semestre de Otoño de 2020. Los fondos de alivio del COVID que BYU distribuyó en julio permitieron a varios estudiantes a cubrir una variedad de gastos académicos y diarios. (Preston Crawley)

Emma Mecham de Firth, Idaho quiere especializarse en las artes mediáticas, pero no estaba segura si tendría los medios para inscribirse para el semestre de Otoño. La pandemia acababa de iniciar, su estado de trabajo en el campus no estaba seguro, y ya estaba preocupada por unos gastos médicos de una cantidad considerable que se habían acumulado desde los principios del año. 

Al igual que muchos estudiantes, Mecham se preguntó si debería mudarse a casa y aplazar su inscripción por un tiempo. Sin embargo, tan pronto como BYU anunció en mayo el plan de distribuir los fondos de alivio del COVID, Mecham volvió esperanzada y al final decidió seguir con la universidad y no aplazarse.

“Sin duda, los fondos fueron muy útiles”, dijo Mecham. “No sé si habría podido asistir a la universidad este semestre si no los hubiera recibido. Eran muy necesarios y en verdad muy, muy útiles”.

Otros estudiantes que recibieron ese financiamiento que la universidad distribuyó en julio utilizaron el dinero para cubrir una variedad de gastos académicos y diarios. Las respuestas de varios estudiantes a una encuesta de redes sociales de The Daily Universe indicaron que ellos utilizaron los fondos para pagar el alquiler, la matrícula, los alimentos, el seguro médico, las facturas hospitalarias y otros gastos relacionados con la medicina. 

Aunque BYU no reveló cuántos estudiantes recibieron los fondos de alivio ni tampoco la cantidad total de dinero distribuido, Carri Jenkins, la portavoz de la universidad, le dijo a The Daily Universe que “la gran mayoría de estudiantes que solicitaron recibió ayuda económica”.

Alexa Archer es nativa de South Jordan, Utah y se especializa en la educación especial. Ella utilizó los fondos de alivio que recibió para cubrir su alquiler y la matrícula. Archer perdió su trabajo en la oficina de boletos de BYU poco después del inicio de la pandemia y no pudo encontrar trabajo en otro lugar. 

Archer expresó que era un poco estresante tener que esperar casi dos meses después del anuncio inicial de BYU para recibir los fondos, y más cuando su hermano recibió dinero de UVU en mayo. Archer se sintió aliviada al ver que los fondos finalmente llegaron porque, como Mecham, le permitieron asistir a la universidad este otoño. 

“No pude inscribirme para el Semestre de Otoño hasta que pagué la matrícula, lo que tomó un poco de tiempo”, dijo Archer. “Pero fue muy agradable cuando los fondos llegaron porque pude inscribirme en otro semestre y no atrasarme en las clases ni nada así”.

Aunque Archer señaló que recibió de BYU una cantidad suficiente de dinero para superar la incertidumbre, admitió que conoce a unos estudiantes que se habrían beneficiado de otra ronda de fondos de alivio.

“Sé que para otros estudiantes que se encuentran en situaciones menos afortunadas, otra ronda de distribución de fondos de alivio sería muy útil para ellos”, dijo Archer. “Especialmente si el semestre vuelve a estar en línea y muchos estudiantes pierden sus trabajos y tienen que preocuparse por cómo pagar el alquiler, más fondos de alivio serían bastante útiles”.

Actualmente, BYU no tiene planes para distribuir fondos de alivio del COVID adicionales a los estudiantes. Sin embargo, Jenkins le dijo a The Daily Universe que “los estudiantes que necesitan ayuda económica ahora deben explorar las opciones en el sitio web financialaid.byu.edu o ponerse en contacto con un profesional de Servicios de Inscripción al llamar 801-422-4104.”

BYU fue una de las cuatro universidades de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días que en mayo rechazaron el dinero de alivio del COVID que se ortorgó de conformidad con la ley CARES en mayo. Inicialmente, a BYU se le ofreció más de $32 millones de fondos federales, pero la universidad los rechazó poco después, señalando que nunca había solicitado por o pedido tales recursos. BYU instó que al cambio, el departamento de educación de los Estados Unidos redistribuyera el dinero a otras universidades a través del país y optó por usar fondos privados para ayudar a sus estudiantes.

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