Empezó el debate de llevar cubrebocas en BYU para el otoño

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Read in English: Debate has already started over wearing masks at BYU this fall

Traducción por D. Michael Mann y revisión por Diego Calderón

El anuncio de BYU con respecto a que los cubrebocas serán requeridos en el campus durante el semestre de otoño se ha recibido con una mezcla de apoyo y críticas. (Ilustración fotográfica por Preston Crawley)

Los cubrebocas se han convertido en un asunto cargado de tensión política en todo el país en los últimos meses — y BYU no es la excepción.

Los planes de la universidad para el semestre de otoño incluyen el requisito de que los estudiantes, empleados, y visitantes usen cubrebocas en clases, dentro de los edificios y durante las interacciones con los demás. Los cubrebocas no se exigen en viviendas privadas u oficinas cerradas ocupadas por un solo individuo y sólo se requieren afuera de los edificios, así se indica específicamente, o si la distancia física es difícil de mantener.  

Las reglas han sido recibidas con sentimientos mezclados: algunos estudiantes elogian el requisito mientras otros lo ven como violación de sus derechos individuales.

Presidente de BYU Kevin J. Worthen abordó el asunto en una carta el 23 de junio, indicando que todos tienen que hacer su parte.

“La declaración de la misión de BYU dice que todas las relaciones entre la comunidad de BYU deben reflejar ‘una preocupación amorosa y genuina por el bienestar de nuestro prójimo’. Sin dudas eso puede ser nuestra motivación por llevar un cubrebocas, lavarnos las manos a menudo y quedarnos en casa cuando estemos enfermos”, dijo Worthen.

La nueva estudiante entrante, Catherine Leone, expresó una opinión similar y dijo que no es irrazonable pedir que la gente lleve cubrebocas.

“Tal vez tú estás saludable, pero eso no es excusa para ignorar los protocolos de seguridad”, ella comentó. “No es sólo una cuestión de seguridad, sino de compasión: te preocupas por otras personas tanto como para llevar cubrebocas?”

Ella ya se había resignado a la idea a que su primer semestre de la universidad sería en línea en vez de la típica experiencia universitaria que había esperado. Estaba sorprendida pero emocionada cuando BYU anunció planes para un semestre híbrido.

“Cuando imaginé cómo sería empezar mi experiencia universitaria, admito, nunca preví que llevaría cubrebocas”, ella explcó. “Apoyo el requisito de cubrebocas, que maximiza la seguridad y la sociabilidad mientras permite a los estudiantes la experiencias que esperan tener”.  

La estudiante de BYU, Danny Iacopucci, dijo que requerir cubrebocas era una “buena decisión”, y que no afecta su nivel de comodidad personal en volver al campus.

“¡Por lo menos significa que todos podemos vernos de vuelta!” dijo Iacopucci. “Haz lo que sea necesario para que podamos ‘Levantarnos y Gritar’ juntos de vuelta — con o sin cubrebocas”.  

Otros estudiantes fueron menos receptivos a la regla. El estudiante de ingeniería química, Ryker Steiner, no apoyó el requisito de llevar cubrebocas en el campus al principio, pero dice que está agradecido al poder tener clases en persona “si esto es lo que se necesita”.

“Tengo sentimientos encontrados acerca de los cubrebocas en el campus”, él explicó. “Personalmente, no tengo problema llevando un pañuelo aunque no esté de acuerdo del cómo funciona”.

Él expresó preocupación acerca de los posibles problemas de salud que podrían venir al llevar un cubrebocas por demasiado tiempo, y dijo que espera que BYU eduque a los estudiantes acerca de cómo llevar cubrebocas correctamente.

El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) declaró que cualquiera que tiene problemas para respirar o que no puede quitarse el cubrebocas sin ayuda no debe llevar un cubrebocas. La comprobación de datos por parte de Snopes, Reuters, y la Prensa Asociada encontró que llevar un cubrebocas continuamente probablemente no causará problemas a la salud.

“El nivel de CO2 que se acumula en el cubrebocas es más que todo tolerable a las personas expuestas a ello. Podrías tener dolor de cabeza, pero probablemente no sufrirías los síntomas observados con un nivel más alto de CO2”, dijo un portavoz del CDC a Reuters.

Steiner dijo que su otra preocupación es que los estudiantes podrían “ejercer autovigilancia unos sobre otros acerca de quien use los cubrebocas, y de cómo eso podría causar más división en un tiempo que ya está contencioso”.

Divisiones acerca de la restricción ya están pasando en las redes sociales. Después de que BYU anunció sus planes para el semestre de otoño en el Instagram, los usuarios se atacaron entre sí en los comentarios.

La estudiante de BYU, Erin Berglund comentó: “todos por favor lleven sus cubrebocas” en la publicación de BYU en Instagram, encontró oposición de otro usuario que dijo, “todos por favor guárdense sus opiniones para sí mismos y dejen de restringir la libertad de otros”.

La estudiante de BYU, Maren Hatch, respondió a ambos comentarios diciendo: “esa es la regla que BYU ha puesto. Si no te gusta, la libertad que tienes es de decidir irte a algún otro lugar”.

Otra publicación criticando la decisión de BYU de abrir el campus de vuelta para el semestre de otoño empezó otro debate en los comentarios.

“Mi decisión de llevar un cubrebocas o no es mi derecho”, dijo Sarah Plewe, mamá de un estudiante de BYU. “Sólo para aclarar YO SÍ HE LLEVADO UN CUBREBOCAS. Mi punto es que es mi decisión para tomar no es la tuya ni la de nadie más”.

La estudiante, Kaitie Cindrich, le respondió a Plewe diciendo, “¿Son tus libertades individuales de cortarte el pelo o no llevar cubrebocas más importantes que la libertad de alguien de seguir vivo?” Mientras otro usuario le respondió a Plewe con “Amén”.

El profesor de derecho constitucional en BYU, Justin Collings, dijo que la idea de que los individuos tienen un derecho constitucional de no llevar un cubrebocas es “equivocado”.

“Pienso que el reclamo es absurdo”, aseguró. “La cuestión constitucional me parece claro en esto”.

Él dijo que podía pensar en dos posibles derechos constitucionales que los individuos podrían usar como base por el reclamo: el derecho de expresión de la primera enmienda y el derecho de libertad de la decimocuarta enmienda. Pero dijo que no cree que podrían soportar escrutinio riguroso, que sostiene que el gobierno sólo puede infringir un derecho fundamental si la infracción es la manera menos restrictiva de lograr un interés gubernamental convincente.

“Entonces en este caso ¿hay algo que sea menos restrictivo que tus derechos de expresión o tus derechos de libertad que podría servir el propósito? Y creo que la respuesta aquí claramente es no”, explicó Collings. “No hay nada aparte de llevar cubrebocas que puede parar la difusión del COVID con la misma eficacia”.

Él dijo que no cree que haya corte alguna en el país que estaría en desacuerdo. Sería diferente, añadió, si una ordenanza que requiriera cubrebocas se volviera más restrictiva de lo necesario, como si exigiera que la gente llevara cubrebocas al dormir o en privado, o si los Estados Unidos sólo tuvieran unos pocos casos.

Cuando se trata de requerir cubrebocas específicamente en el campus de BYU, el argumento de derechos constitucionales ya no vale, ya que el campus de BYU es propiedad privada.

“Firmaste el Código de Honor y como condición de seguir como estudiante, tendrás que cumplir con la regulación de la universidad. Ahora en la regulación, la universidad dice, que tienes que llevar un cubrebocas”, dijo Collings. “Si tienes un derecho constitucional de no llevar un cubrebocas, este no es un derecho constitucional de no llevar cubrebocas y seguir como estudiante de una universidad privada”.

Independientemente de la cuestión de legalidad, este tema ha servido para polarizar grupos de nivel nacional y local. Por ejemplo, el comentario de un estudiante en la Instagram de BYU, el que se lee: “Odio los cubrebocas” recibió una mezcla de empatía por la adaptación al cubrebocas y ataques en contra el carácter del estudiante.

El profesor de BYU de ciencias políticas, Adam Brown, dijo que una gran razón por la que yace esto, es porque esto basado en el sistema bipartidista nacional desde hace años.

“Esa estabilidad crea un entorno donde las personas pueden formar una profunda identidad emocional ligada a su partidismo sin que se den cuenta”, explicó.

En este caso, las opiniones acerca de cubrebocas y otras pautas de salud pública como la distancia social se han vuelto asociadas con esas identidades debido a que los demócratas prominentes han abrazado las mascarillas abiertamente mientras los republicanos prominentes las desafían.

Los factores que ya se han tratado llevan a los votantes republicanos y demócratas a tomar nota de esa señal. La tradición americana del individualismo podría contribuir también, particularmente al proveer un vocabulario a los que se oponen a los cubrebocas — un vocabulario del que tal vez no sea tan disponible en otras sociedades.

Brown dijo que los votantes perciben esas señales “cuando se agarra una identidad así, tu mente va a hacer cosas extrañas para protegerla, sin que tú te das cuenta”.

Uno no se da cuenta que la politización disminuye a menos que los estados encabezados por republicanos se vean tan afectados como Nueva York y Nueva Jersey.

“Si las condiciones en la práctica llevan a líderes republicanos a decir cosas de la salud pública que se asemejen más a lo que están diciendo los demócratas, entonces uno puede esperar que algo de la polarización en torno a las pautas de salud pública”, dijo, añadiendo que lo mismo ya está empezando a pasar con gobernadores republicanos en Arizona, Florida y Texas.   

La comunidad de BYU tendrá que esperar hasta el semestre de otoño para ver cómo estos desacuerdos digitales saldrán en persona. BYU todavía no ha anunciado cómo hará cumplir el requisito de cubrebocas.

El portavoz de BYU, Todd Hollingshead, respondió a un correo del Universe preguntando qué tenían planeado hacer para hacer cumplir la regla y también si los infractores tendrían que pagar una multa, citando: “Lo que compartimos el martes (23 de junio) sobre el semestre de otoño son planes generales y seguiremos compartiendo información más detallada al acerca el otoño.”

A los estudiantes y empleados se les pide traer su propio cubrebocas o pedir uno por medio del programa ‘A Mask for every Utahn’ (Un Cubrebocas para todo Residente de Utah).

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